El abogado robot: algoritmos y labor jurídica

1. Algoritmos, algoritmos y más algoritmos…

Los últimos años, hemos venido escuchando que las diversas redes sociales usan a los llamados algoritmos para determinar y predecir nuestros gustos en diversos tipos, principalmente en lo que se refiere al consumo y entretenimiento virtual.

Al respecto, desde hace un buen tiempo se ha venido difundiendo diversas notas en las cuales muestran que las computadoras, al valerse de algoritmos, están reemplazando la labor de los abogados en diversos campos.

Así por ejemplo, a inicios del año pasado se indicó que el gobierno de Estonia se estaba implementando un piloto de “jueces robots” que resolverían controversias en materia contractual (clic aquí). Asimismo, a finales del 2019 una universidad planteó la posibilidad que tal experiencia se replicara en España, valiéndose de la big data y los algoritmos (clic aquí). Y hace unos días, en un sentido similar, El Mundo publicó la nota “La era del juez robot: ¿estamos preparados para que una máquina dicte sentencia?” (clic aquí)

Pero, ¿qué es un algoritmo? Según la Real Academia de la Lengua Española, un algoritmo es  un “[c]onjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema”. En ese sentido, podemos decir que la labor jurídica puede ser entendida como un algoritmo complejo que usan los abogados para resolver los asuntos que llegan a su conocimiento (controversias o asesoría jurídica). No obstante, lo que plantean las notas antes indicadas es que los algoritmos jurídicos no son realizados por abogados sino por computadoras, siendo estas las que reemplazarían a los abogados.

2. ¡Sálvese quien pueda! de Oppenheimer

El periodista Andrés Appenheimer, en gran parte del capítulo 5 (págs. 161- 184) de su libro “¡Sálvese quien pueda! el futuro del trabajo en la era de la automatización” (Debate, 2018), se aboca a describir lo que implica la automatización (uberización) de la labor jurídica, en función a la información que ha obtenido el periodista en entrevistas realizadas a expertos en tal materia, del cual podemos obtener algunas reflexiones.

2.1. La automatización de la labor jurídica (de los abogados)

La automatización de la labor jurídica tiene como justificación el abaratamiento de los altos costos de los servicios legales prestados por los abogados -uno sin mucha experiencia puede cobrar 30 dólares la hora en países como Estados Unidos-. En ese sentido, la automatización permite que las clases medias y bajas puedan acceder a servicios jurídicos.

Así por ejemplo, la automatización de la labor jurídica se vale de los algoritmos para evaluar el grado de éxito de la controversia, siendo ello un factor para que algunas empresas realicen préstamos para que se pueda llevar el caso, cobrando además una comisión por el éxito.

Por otro lado, afirma Oppenheimer, que hasta el momento solo se ha automatizado labores de apoyo al abogado, como la sistematización de información (búsqueda de precedentes). Y en lo que respecta a la función de los abogados en estricto, la automatización ha llegado a realizar labores sencillas vinculadas a la formulación de contratos, testamentos, divorcios, constitución de empresas y el análisis predictivo del éxito de los casos.

Asimismo, algunas empresas brindan el servicio de evaluación de los servicios de los estudios de abogados, tomando en consideración datos como las materias que ven, los casos ganados, la celeridad en llegar a los resultados. Según Oppenheimer, ello trae una doble función: permite que el usuario del servicio legal pueda tomar una mejor elección y, por otro lado, ayuda a los estudios de abogados a la identificación de los puntos débiles de sus servicios, con la finalidad de que puedan mejorar su labor, con el objeto de que su perfil sea más atractivo.

No obstante la automatización jurídica trae resistencias, principalmente del gremio jurídico (por la automatización, en Gran Bretaña, habrían desaparecido treinta y un mil empleos del sector jurídico), que en ciertas ocasiones han atacado iniciativas de automatización de la labor jurídica bajo el discurso de que el servicio no es prestado por abogados, dejando de lado la finalidad de los colegios profesionales (como las barras norteamericanas).

2.2. La automatización de la labor jurisdiccional (de los jueces)

Empresas como Modria.com, brindan el servicio de resolución de controversias en materia de consumo a empresas como eBay y PayPal, habiendo resuelto cuatrocientos millones de controversias. Sobre ello, Andrés Oppenheimer precisa:

La proliferación de estos algoritmos que suplantan a los mediadores y a los jueces en disputas por transacciones de comercio electrónico hace pensar que en un futuro cercano los programas de computación podrán resolver casos cada vez más complejos. Si los programas de computación ya pueden resolver controversias entre compradores y vendedores en eBay, ¿por qué no van a poder resolver disputas entre marido y mujer o entre acreedores y deudores?

Andrés Oppenheimer. “¡Sálvese quien pueda! el futuro del trabajo en la era de la automatización” (Debate, 2018). Pág. 166.

Asimismo, según el periodista, lo favorable de la automatización de la labor jurisdiccional es que los tiempos se acortan exponencialmente, lo cual nos trae a la mente el ideal del respeto de la tutela jurisdiccional efectiva célere en el marco de los procesos judiciales.

Lima, 30 de enero de 2020.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .